El acceso al agua potable clave en la prevención de enfermedades

El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. El acceso a agua potable es un problema de salud muy importante. Garantizar unas adecuadas medidas de higiene en su gestión, ayuda a salvar millones de vidas.

En el año 2000, 189 países firmaron la Declaración del Milenio, promovida por las Naciones Unidas. En ella se recogieron 8 objetivos que se consideraron básicos para erradicar la pobreza extrema, las enfermedades y el hambre, así como promover la igualdad de género, la educación y la sostenibilidad del medio ambiente.

La correcta gestión del agua se consideró un elemento fundamental para varios de esos objetivos (enfermedades, hambre, sostenibilidad del medio ambiente y educación). La población pobre tiene un menor acceso al agua potable y, además, la paga más cara. Por otro lado, no disponer de saneamientos ni acceso a ella hace que algunas enfermedades se vuelvan especialmente mortales.

Para entender cómo luchar contra ellas es preciso conocer cómo se transmiten. Estas se pueden clasificar en:

  • Propagadas por el agua: cólera, fiebre tifoidea, polio, leptospirosis, giardiasis, amebiasis y la hepatitis infecciosa.
  • Lavadas por el agua: enfermedades diarreicas, tifus, salmonelosis, sarna, anquilostomiasis, micosis, infecciones oculares, piojos, asma.
  • Con base en el agua: esquistosomiasis, dracontiasis (gusano de Guinea)
  • Provocadas por un insecto vector: paludismo, fiebre amarilla, dengue, oncocercosis, filariasis, enfermedad del sueño

Todas ellas se relacionan con aguas contaminadas y/o falta de saneamiento. La población accede a fuentes de agua que han estado en contacto con los excrementos (tanto de la población como de los animales). Además el agua estancada es un medio de atracción para numerosos insectos y caldo de cultivo para todo tipo de bacterias. Es evidente que la línea de trabajo era la de garantizar no sólo el abastecimiento hasta las propias casas mediante canalizaciones estancas, sino también la salubridad de la misma.

Hacia 2010 el objetivo de reducir a la mitad la cantidad de población sin acceso a una fuente de agua mejorada ya se había conseguido. El grueso de estas personas estaba sobre todo en África, siendo en Asia donde se obtuvieron los mayores avances. Sin embargo, el aumento de los conflictos armados en el continente africano han tirado por tierra el trabajo conseguido. Los pozos, cañerías y demás instalaciones relacionadas con el agua se ven como un objetivo estratégico. Las enfermedades provocadas por la falta de agua matan a más gente que las propias balas.

Por otro lado, los conflictos armados conllevan grandes movimientos de personas que huyen a lugar seguro. Tener a cientos de miles de personas hacinadas en zonas donde no hay una gestión de los residuos (construcción de letrinas) ni acceso a agua sin contaminar (duchas y grifos donde lavarse las manos) o agua potable que poder consumir con seguridad, provoca la aparición de muchas de las enfermedades mencionadas más arriba.

La gestión del agua es clave a la hora de prevenir numerosas enfermedades. No sólo se trata de invertir en infraestructuras y de educar a la población para el uso correcto del agua. También es crucial la inversión en una gestión sostenible que permita el desarrollo pacífico de las comunidades, lejos de conflictos armados.

Fuentes:
Organización Mundial de la Salud
Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo
Naciones Unidas: Objetivos de Desarrollo del Milenio, Informe 2014

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