tensión arterial

La tensión arterial en los niños

Sólo un 1% de los niños y adolescentes tienen hipertensión, pero ésta debe controlarse al menos una vez al año. En caso de que venga provocado por una enfermedad cardíaca, renal, diabetes, obesidad o predisposición familiar, sí que se debe llevar un control regular. Si nuestros pequeños tienen de pronto cefaleas, mareos o visión borrosa, estos síntomas también podrían ser una señal de problemas con la tensión arterial.

El 5% de los niños tiene una tensión más alta de lo habitual, pero sólo el 1% será diagnosticado como hipertenso. Como ya te explicábamos semanas atrás, la tensión arterial se mide con dos parámetros: la presión sistólica y diastólica.

La hipertensión es una enfermedad que se desarrolla con la edad, por eso es oportuno ir midiéndola con cierta regularidad, sobre todo cuando hay antecedentes familiares o enfermedades concretas.

En los niños es muy habitual que la obesidad acabe generando hipertensión. A menudo unos cambios en la dieta y en la actividad física suelen ser suficientes para invertir la situación. En general se desconoce, salvo en el caso anterior, qué puede provocar tensión alta en los niños. Lo que sí es claro es que ésta suele presentarse como síntoma de otro problema grave (enfermedad renal, cardíaca, diabetes, anormalidades del sistema endocrino o nervioso… ).

Cuando medimos la presión arterial en los niños debemos tener en cuenta variables como edad, sexo, altura y peso. Los niños tienden a tener una presión arterial más elevada que las niñas, al igual que los niños con sobrepeso frente a los que están en su peso.

También puede ocurrir que la tensión sea más baja de lo normal. En este caso los síntomas serán desvanecimientos, mareos o desmayos. Normalmente se deben a una mala hidratación, aunque también puede ocurrir que haya una enfermedad subyacente.

En cualquier caso, para medir la tensión de nuestros hijos debemos tener en cuenta:

  • El niño debe estar relajado y descansado
  • Sienta o recuéstalo de tal manera que su brazo quede apoyado a la altura del corazón
  • Debes controlarla antes de darle medicación alguna
  • Aspectos como nerviosismo o demasiada actividad pueden dar como resultado una tensión alta
  • Síntomas como mareos, visión borrosa, náuseas, dolor de cabeza, pueden indicar problemas con la tensión
  • Anota el resultado en un registro diario (libreta o, por qué no, registrando los datos en el apartado de Medidas de ClepIO, o mejor aún, de forma automática utilizando un tensiómetro compatible con ClepIO).

Si tu hijo tiene la tensión alta, asegúrate de que está tranquilo y vuelve a tomarla en unos 30 minutos. Si sigue alta, procede con la medicación tal y como te haya especificado el médico especialista. Si pasados 45 minutos de esa administración sigue alta, ponte en contacto con el especialista.

En cambio, si tu hijo presenta tensión baja debes asegurarte de que está descansado, acostarlo y tomarle la tensión a los 15 minutos. Si sigue siendo baja y encuentras que no se siente bien, ponte en contacto con el pediatra y sigue sus indicaciones.

En cualquier caso, recuerda que si debes medir la tensión de tu hijo de forma regular, el pediatra te indicará qué valores son los correctos para tu hijo (en función de su altura, peso, edad y sexo). Estos parámetros irán cambiando a medida que crezca tu hijo. Por eso es bueno que los tengas siempre a mano, ya sea en un cuadernillo o estableciendo límites superior e inferior para visualizarlos en las gráficas de ClepIO, por ejemplo.

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