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¿Qué es el sarampión? Síntomas y cuidados en niños

El sarampión es una enfermedad provocada por el virus del mismo nombre y altamente contagiosa. La transmisión se produce a través del aire, y los especialistas médicos advierten de la importancia de la vacunación como la principal medida para prevenirla. ¿A quiénes afecta principalmente? A los niños.

Como decíamos, el sarampión es una enfermedad producida por el virus del sarampión. Su transmisión se produce por el aire, al inhalar la persona pequeñas gotitas de secreción generadas por la tos y los estornudos del enfermo. Pero, ¿cuáles son los síntomas de la enfermedad? ¿Cómo se detecta?

Signos del sarampión
Los principales síntomas del sarampión incluyen fiebre, tos seca, catarro y dolor muscular, ojos rojos (que en algunos casos pueden derivar en conjuntivitis), y ocasionalmente pequeñas manchas blancas en la boca (manchas de Koplik). Generalmente, al tercer día de producirse estos síntomas, aparece una erupción cutánea; las características ronchas de color rojo en la piel: primero en la cara, para extenderse posteriormente al tronco y extremidades.

Aunque a día de hoy es una enfermedad poco frecuente, el sarampión suele producirse en la edad infantil, aunque también puede afectar a adultos o mujeres embarazadas. Si tu hijo no ha recibido la vacuna contra el sarampión, viaja a otros países sin ser vacunado, o tiene deficiencia de Vitamina A, tendrá más posibilidades de coger el virus.

Cuidados en los niños con sarampión
Si después de un examen médico tu niño es diagnosticado de sarampión, deberás llevar a cabo una serie de cuidados para que se sienta cómodo, ya que no existe un tratamiento específico para la enfermedad.

Tu hijo deberá permanecer aislado, sin ir a la escuela o la guardería hasta 8 días después de la aparición de las ronchas. En casa, es importante controlar la fiebre del paciente, y tener a mano paracetamol (nunca aspirina) para bajarla. Igualmente, la ingestión de agua o líquidos en general, puede ayudar al niño a llevar mejor su afección. Importante también el reposo en cama.

En casos extremos, en que el enfermo tiene fuertes dolores de cabeza y vomita, tiene problemas de movimiento, le falta el aire y respira ruidosamente, o ante un aumento de la tos y la fiebre, es necesario acudir al pediatra o al centro médico más cercano.

¿Cómo prevenir la enfermedad?
La aplicación de la vacuna específica contra el sarampión es el principal método para prevenir la enfermedad. En el caso de personas en las que esté contraindicada la vacuna, el médico puede administrar una inmunoglobulina específica frente al virus, y que será administrada en los 6 días posteriores a su exposición.

Pero además, pequeños cuidados diarios pueden evitar el contagio del virus:

  • No estar en contacto con otras personas enfermas de sarampión.
  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Taparse la boca al toser o estornudar.
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