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Pie plano: cómo detectarlo y tratarlo

Bien tratado, el pie plano permite hacer una vida normal. Pero para ello es fundamental saber detectarlo a tiempo y acudir al especialista en busca del tratamiento adecuado.

El pie plano es aquel que no cuenta con arco plantar, más comúnmente conocido como puente del pie. Esta afección aparece en los primeros años de vida de una persona, de hecho suele ser bastante frecuente en la edad infantil. ¿Por qué aparece? La explicación tiene que ver con el desarrollo de los tejidos que sostienen las articulaciones del pie. Estos se debilitan y forman el pie plano. A medida que el niño o niña van creciendo estos tejidos van formando el arco plantar, y es entonces cuando el talón tiende a desviarse hacia fuera, la zona del arco plantar no toca el suelo, y el pie descarga todo su apoyo en la parte interna.

Detectar el pie plano a tiempo es muy importante para corregirlo y prevenir futuras y molestas consecuencias. Pero, ¿cuáles son las señales de esta afección? Generalmente, en la edad infantil los pies planos no suelen presentar dolor ni sintomatología específica, si bien podemos detectarlo cuando:

  • El niño o niña apoya más la parte interna del pie al pisar.
  • No se distingue el puente del pie cuando el niño o niña están de pie.

Ya en la edad adulta, un pie plano sí conlleva ciertos síntomas que tienen que ver con el dolor: dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna, o dolor en el dorso con ciertos movimientos del pie.

Tratamientos para el pie plano

Un buen diagnóstico en las primeras edades, evitará consecuencias mayores de adultos. A veces, unos simples ejercicios de potenciación servirán para corregir la patología. En otros casos hay que recurrir a plantillas específicas que ayuden a cambiar los ejes de alineación del pie para que los músculos trabajen de forma diferente. Generalmente, el uso de plantillas es recomendado a partir de los cuatro años.

Ya en la edad adulta, es el uso de plantillas el tratamiento que mejor corregirá las consecuencias del pie plano. Hablamos de plantillas personalizadas y supervisadas siempre por el especialista médico. Además, suelen recomendarse ejercicios de estiramiento y potenciación. Algunos (y solo algunos) de los indicados, que siempre deben hacerse bajo supervisión médica, pueden ser: elevación y descenso del talón con los pies juntos, flexión de dedos con los talones apoyados en el suelo, o el ejercicio de coger objetos con los dedos de los pies. Solo en casos muy concretos podría valorarse la intervención quirúrgica como solución al problema.

Imagen: Freepik.com

 

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