dolor neuropático

¿Qué es el dolor neuropático?

Se conoce como dolor neuropático aquel que genera nuestro propio sistema nervioso debido a una lesión o a un mal funcionamiento del mismo.

Suele aparecer con dolores espontáneos y fuertes, y con una serie de síntomas que van desde el hormigueo, la picazón, el entumecimiento o los pinchazos y agujetas, hasta la quemazón, las descargas eléctricas o la opresión y tirantez. Hablamos del dolor neuropático.  

Según la Asociación Española de Neurología esta patología afecta actualmente a unos tres millones de personas, y su diagnóstico entraña ciertas dificultades, por la complicación para detectarlo y porque, según su origen, cambian los tratamientos y soluciones. Lo que sí está claro es que el dolor neuropático afecta significativamente y de forma negativa a la calidad de vida de todo aquel que lo padece.

¿Por qué se produce el dolor neuropático?

El dolor neuropático se produce en el sistema nervioso, es decir, tiene un origen neurológico. Se manifiesta con dolor continuo y punzante, y con los síntomas que más arriba describimos.

¿Dónde se produce este dolor? Se localiza en partes concretas del cuerpo: un brazo, una pierna, el cuello… Incluso puede afectar a varias zonas del cuerpo a la vez. Pero, ¿por qué se origina? Nuestro sistema nervioso no está funcionando normalmente y confunde los estímulos normales con los dolorosos. Por ejemplo, nuestro cuerpo puede percibir como doloroso un estímulo como la alta temperatura, debido a ese mal funcionamiento del sistema nervioso.

El funcionamiento anómalo puede aparecer sin una causa concreta, o bien como consecuencia de un herpes, de la diabetes o cualquier otra lesión de la médula espinal. Generalmente afecta a personas mayores de 45 años (es más frecuente que aparezca entre los 45 y los 65 años) y se convierte en un dolor crónico que puede permanecer con el enfermo durante años.

Como antes adelantamos, su diagnóstico a veces es complejo, por lo que el tratamiento puede ser variado y adaptado a cada caso particular. Lo habitual ante un dolor neuropático es probar con fármacos con una actividad más centrada en los tejidos nerviosos, como pueden ser los antidepresivos o los antiepilépticos. Un analgésico de uso habitual no sería suficiente en estos casos.

Por supuesto, llevar una vida saludable es también recomendable en estos casos; ejercicio físico continuo, alimentación cuidada, técnicas de relajación… Aunque, como siempre recomendamos, lo mejor es consultar con el especialista médico. Nadie mejor que él para tratarnos de la forma más efectiva posible.

Imagen: Freepik.com

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