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Sarcopenia en ancianos: qué es y cómo tratarla

Se conoce como sarcopenia a la pérdida progresiva de masa y potencia muscular, generalmente común en ancianos.

El término sarcopenia fue acuñado hace unos 30 años para definir la pérdida de masa y por tanto potencia muscular, que se produce como una consecuencia del envejecimiento y una vida sedentaria. Aunque aún no existe un nivel a partir del cual una persona anciana se considera enferma de sarcopenia, suele diagnosticarse según estos criterios: masa muscular baja, baja fuerza muscular y bajo rendimiento físico.

¿Qué consecuencias conlleva la sarcopenia? Por supuesto, síntomas físicos, y un mayor riesgo de caídas y fracturas. También la falta de calidad de vida y dificultades para llevar a cabo las actividades de la vida diaria. En casos extremos podríamos hablar de discapacidad y pérdida de autonomía del anciano.

Causas y tratamientos de la sarcopenia

¿Qué es lo que origina la sarcopenia? Principalmente el envejecimiento. Lo que no quiere decir que todas las personas ancianas lleguen a padecerla. Pero además, hay una serie de causas diversas que están relacionadas directamente con esta patología: el sedentarismo, una mala alimentación, la presencia de otras enfermedades de tipo digestivo o inflamatorio, enfermedades como el cáncer y la ingesta de algunos medicamentos que también la pueden ocasionar.

Su diagnóstico suele realizarse a través de distintas pruebas: midiendo la masa del músculo (valorando parámetros como el peso o la talla), midiendo la fuerza de presión de la mano dominante, pruebas de rendimiento físico o  pruebas de velocidad. Será el especialista médico el que determine en todo caso la presencia o no de la enfermedad.

Es importante señalar que, aunque más frecuente en personas delgadas, la sarcopenia puede originarse también en personas obesas. El bajo peso no es condición exclusiva para la aparición de esta patología.

Y, ¿los tratamientos? No existe una medicación específica para tratar la sarcopenia. Aunque pueden recetarse ciertos fármacos que puedan mitigar posibles dolores, la enfermedad suele tratarse a través de otro tipo de medidas:

  • Una dieta específica. Estaríamos hablando de una dieta hiperproteica, es decir, con una buena cantidad de proteínas a base de lácteos, carne, huevos y pescado. Solo en casos específicos podría recomendarse también la ingesta de suplementos con proteínas.
  • Ejercicio físico. Un cuadro personalizado de ejercicio diario es otra de las medidas recomendadas para tratar la sarcopenia. Suele estar relacionado con actividades de fuerza y resistencia, especialmente en las extremidades inferiores.

Como la sarcopenia viene determinada principalmente por la edad, es importante una prevención anticipada. Una vida saludable, con una alimentación adecuada y la realización de deporte diario, será la mejor fórmula para evitar la aparición de esta patología en la etapa senil.

Imagen: Freepik.com

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