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Anemia: síntomas y causas en personas mayores

La anemia es una enfermedad común en personas mayores y puede estar producida por distintos factores.

La anemia es una enfermedad bastante frecuente en las personas mayores, especialmente en aquellas que superan los 70 años. La sintomatología varía en función del tipo de anemia, pero hay ciertos rasgos generales de la enfermedad, por ejemplo:

  • La astenia, fatiga y debilidad muscular. Esa sensación de falta de energía que dificulta nuestra actividad diaria.
  • Piel pálida o amarillenta, y sequedad cutánea.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Taquicardias o alteraciones del ritmo cardíaco.
  • Mareos o síncopes, según la gravedad de la anemia.
  • Dolor de cabeza.
  • Manos y pies fríos.
  • Trastornos digestivos, como náuseas o falta de apetito.

Principales causas de la anemia

Aunque el propio proceso de envejecimiento juega un importante papel en la aparición de la anemia, existen una serie de factores que pueden desencadenar esta enfermedad:

  • Fármacos. A edades avanzadas es habitual el consumo de ciertos fármacos que pueden ser el origen de la aparición de la anemia (antiácidos, antibióticos, etc).
  • Enfermedades crónicas. La anemia va a veces asociada a enfermedades crónicas, como por ejemplo la artritis reumatoide, la insuficiencia renal crónica, enfermedades hepáticas, infecciones urinarias de larga evolución… Incluso el alcoholismo puede derivar en una anemia. En estos casos la única solución para curarla es intervenir directamente sobre la enfermedad crónica en cuestión.
  • Anemia ferropénica. Es una de las más frecuentes, y se caracteriza por un déficit de hierro. En las personas mayores suele producirse por una pérdida de sangre a través de las heces, causa de trastornos específicos como una gastritis, hernia de hiato, úlcera o cáncer colorrectal. También por una alimentación inadecuada, y de nuevo, por el consumo de ciertos fármacos que pueden dificultar la absorción de hierro.
  • Anemia megaloblástica. Producida por un déficit de vitamina B12 y/o ácido fólico. Es un tipo de anemia que se desarrolla lentamente y sin signos notables. En el caso de déficit de la vitamina B12, este puede ocasionar daños irreversibles como la alteración del gusto y el olfato, entumecimiento de pies y manos, demencia, etc.
  • Anemia hemolítica. El linfoma o la leucemia linfática crónica ocasionan este tipo de anemia, que se caracteriza por un déficit de glóbulos rojos.

Aunque en algunos casos los síntomas aparecen de forma paulatina y tardan en reconocerse, lo recomendable es consultar con el especialista médico a la mínima duda, para poner así solución a la enfermedad y evitar complicaciones que, a la larga, quizás puedan ser más severas.

Imagen: Freepik.com

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